• Hay deducción por obras de mejora en vivienda habitual 2020

  • ¿Es posible deducir en el IRPF las obras de mejora en la vivienda principal? ¿Y los realizados en las viviendas vacacionales?

    A partir del año 2010, conforme a lo dispuesto en el  RDL 6/2010, de 9 de abril, las mejoras realizadas en la vivienda de residencia habitual pueden deducirse a la hora de realizar la declaración de renta. A esta ventaja fiscal se sumaron las obras realizadas en las de uso vacacional o secundarias, gracias a la publicación del RDL 5/2011 mediante el cual se amplió el contenido del primero a todas las viviendas de los contribuyentes. Se incrementó además el porcentaje de deducción al pasar del 10% inicial fijado en el 2010 al 20%. Es importante resaltar sin embargo que ello no es aplicable cuando las reformas o mejoras tengan lugar en los garajes o en las áreas  de esparcimiento como piscinas, jardines o instalaciones deportivas; ni tampoco cuando los inmuebles se destinen a cualquier tipo de actividad generadora de ingresos.

    El objetivo es evidente, reactivar un sector que se había quedado rezagado luego de la crisis del 2008, el de la construcción, que como se sabe es además una fuente importante de generación de empleo y de reactivación económica. Se establecieron sin embargo algunas limitaciones, por lo que no cualquier tipo de obra podría deducirse. Las que si aplican para la deducción son las listadas a continuación:

    • Incremento de los niveles de seguridad
    • Protección contra el ingreso del agua en el interior de las edificaciones.
    • Aumento de la eficiencia energética y adaptaciones para el uso de energías renovables como fuente de energía
    • Mejoras en las condiciones de salubridad de los inmuebles
    • Adecuaciones para el uso de los medios de telecomunicaciones disponibles como el internet y la televisión digital.
    • Mejoras en las condiciones de accesibilidad en los edificios y viviendas.

    A continuación revisaremos algunas situaciones particulares que suelen crear interrogantes respecto a si los gastos asociados a su implantación son objeto de deducción en la declaración de la renta anual.

    Cambio de las instalaciones de electricidad, agua, gas y otros suministros. La deducción es aplicable siempre y cuando con las obras se aumenten las condiciones de seguridad del inmueble o se tenga por finalidad adecuar las instalaciones existentes a las normativas vigentes. También cuando propicien un consumo más eficiente de la energía (gas y electricidad) y del agua.  No son aplicables cuando solamente persigan fines estéticos o la ampliación de la red.

    Cambio de los equipos de aire acondicionado por aparatos más eficientes en cuanto al consumo. Este es quizás una de las modificaciones que más dudas genera, pues la simple sustitución de un equipo por otro más nuevo, no es objeto de deducción a menos que ello suponga la mejora en el nivel de eficiencia energética del inmueble. Al realizar una sustitución del sistema de aire acondicionado deben buscarse aparatos con clasificación energética A o B para que entren dentro de las ventajas fiscales.

    Incorporación de un nuevo equipo de aire acondicionado. Si no ocurre una sustitución de otro ya existente no aplica la deducción en el IRPF, al no llevar aparejada una mejoría en la eficiencia energética del inmueble.

    Sustitución de radiadores eléctricos: este tipo de obras no entra dentro de lo contemplado para incluirse como deducción. Las instalaciones de calefacción que supongan el uso de energía renovable o que signifiquen un aumento de la eficiencia energética, si pueden deducirse.

    Cambio de caldera de gas: al igual que en los casos anteriores solo podrán ser deducibles las obras que lleven a un aumento de la eficiencia en el uso de la energía para la climatización del inmueble,  o cuando se cambie el tipo de energía por una renovable

    Las deducciones aplicables a las obras de mejora en cualquiera de las situaciones listadas en los párrafos precedentes pueden significar ahorros a la hora de la declaración de la renta de hasta 4000 euros en un año. Existe sin embargo una condición y es que el pago por los trabajos no se haya realizado mediante dinero en efectivo, sino que se hayan cancelado mediante transferencias bancarias, tarjetas de débito o crédito, depósitos en cuenta o emisión de cheques.

    Estas reglamentaciones constituyen una forma conveniente de deducir impuestos a la vez que se obtienen mejorías en el hogar.

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